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Enfermedades crónicas y salud emocional: Entrevista a Laura Capistrós

Laura es una persona con mucho que contar. Por eso, cuando me propuso hacer esta entrevista, no me lo pensé ni dos veces: le pedí que me contase su historia y elaboré todo lo que quería preguntarle. Después sinteticé todo en este artículo que estás leyendo.

Por si no te suena quién es Laura Capistrós, es la chica que hay tras el perfil de Instagram @laurasinrefinar. Laura sufre colitis ulcerosa y fue diagnosticada a los 19 años, en plena etapa universitaria. Ahora, con unos cuantos años más y dos hijos, Laura ha decidido tomar las riendas de su vida y mostrar al mundo lo mejor que sabe hacer: enseñar a comer sin refinar, con alimentos reales, platos sabrosos y coloridos, ayudando a millones de personas alrededor del mundo con problemas de salud a cocinar en casa de manera saludable.

Laura es una luchadora, una valiente que no se rinde pase lo que pase, y a continuación podrás encontrar la entrevista que le he hecho, en la que me he centrado en el impacto que el diagnóstico de una enfermedad crónica tiene en la salud emocional.

Me di cuenta de que tener una enfermedad no me convertía en enferma.

Laura Capistrós

¿Quién hay detrás de la cuenta de Instagram @laurasinrefinar? Cuéntanos un poquito sobre ti.

Detrás de Laura Sin Refinar está Laura Capistrós, mañica (de Zaragoza, una zona en el noreste de España, lindando con Cataluña y Castilla y León) de nacimiento y de corazón.

Soy una persona positiva, alegre y activa, que en pandemia se dio cuenta de que había vivido intentando encajar y cumplir las expectativas que se nos imponen. Un día cantó Joaquín Sabina: «¿qué estoy haciendo aquí? ¿De quién es esta vida?» Y me dije: «¿Tú crees que has nacido para liquidar IVAs o ser abogada? NO».  Me di cuenta de que no entendía muchas cosas de la sociedad, volví a ser aquella Laura que con 12 años le decía a su madre que le iba a quemar el abrigo de visón, la que además de ser crítica, lo expresa, y no se calla por el qué dirán. Y ojo, sin refinar he sido siempre, porque me gusta expresarme con libertad, pero yo me entiendo. A las mujeres, sobre todo, se nos impone aquello de madre perfecta, mujer perfecta, trabajadora… y por el camino, sin darte cuenta, queriendo cumplir esas expectativas, te olvidas de ti. Ya no más.

Hoy sé que soy feliz con un moño despeinado lleno de harina de yuca o sarraceno, ideando y mostrando una manera de alimentarse de forma saludable, y no como nos vende la industria alimentaria.

Parte de lo que hay detrás de @laurasinrefinar, a parte de todos los detalles que nos acabas de dar, es una enfermedad intestinal inflamatoria: colitis ulcerosa. Cuéntanos, ¿cuándo te diagnosticaron y qué síntomas presentabas? ¿Cuál es la característica o características de esta condición?

En los exámenes finales de segundo de carrera, empecé a tener lo que pensaba que era una gastroenteritis aguda, desde luego bastante fuerte. Me levantaba por la noche varias veces y me despertaba con dolores considerables. Al acabar los exámenes y seguir igual, fui al médico, donde se me indicó que era una persona nerviosa y que ya se me iría.

Volví a los 15 días y se me dijo que, con lo nerviosa que era, la situación podría durar hasta 6 meses o más (alucinante). Me fui a la playa y tuve que acudir al médico, ya que soy súper glotona, y llegó un punto en el que pensaba que todo me sentaba mal, y allí sí que se me dijo: «Toma estas pastillas (Loperamida, un fármaco eficaz contra la diarrea), y si en 2 días no te hacen efecto, ve a tu médico porque puede ser alguna afección intestinal».

Así que tuve que volver de la playa y, con mi padre, fui al doctor Uribarrena, que me hizo una colonoscopia al día siguiente. Envió las muestras a laboratorio, pero ya me dijo que, por cómo estaba la mucosa, podría ser Colitis Ulcerosa, una Enfermedad Intestinal Inflamatoria que puede afectar a partes del colon o a todo el tramo de este. El problema aquí es que los glóbulos blancos atacan a las paredes del colon como si estas fueran extrañas, como cuando hay un agente con quien combatir, por ejemplo, Salmonella. Es decir, tus defensas luchan contra tu propio cuerpo.

Mi enfermedad siempre ha sido leve pero puñetera. Leve porque jamás me ha alterado valores en sangre (salvo la VSG, Velocidad de Sedimentación Globular), es decir, no he tenido anemia, déficits de vitaminas ni sangrados. Pero puñetera, porque no responde a medicación, solo a corticoides en dosis altas. Al bajar la dosis, vuelve el síntoma.

Como ya hemos hablado entre nosotras en alguna ocasión anterior, el componente emocional ante los diagnósticos de enfermedades crónicas es vital. Cómo nos enfrentamos ante estas situaciones de cambios, la aceptación o la negación de la enfermedad, el impacto psicológico. ¿Cómo te sentiste al recibir el diagnóstico? ¿Qué pensó la Laura de aquel momento y cómo cambiaste conforme avanzaste en el tiempo? ¿Qué visión quisiste darle a tu condición?

El diagnóstico supuso una tranquilidad por saber lo que tenía, ya que llevaba mes y medio con una incertidumbre que aún me hacía sentir peor (tengo un punto de hipocondría). Por otro lado, es un lastre. Cuando empiezas a leer y ves la palabra crónica, con 19 años, pues es un poco frustrante.

Al principio mi cabeza solo daba vueltas en eso, en el «para toda la vida». Todo agobia para toda la vida, jajajaja. Recuerdo estar en el coche, y decirle a mi amiga Cris: “¿soy una enferma, para siempre?”. Y ella se rió y me contestó “¿¿¿Enferma tú??? Enfermos los de tu universidad, ¡¡¡que no salen por estudiar!!!”. Esa frase lo cambió todo. Puede que ella tenga ese efecto en mí, de quitar hierro a los asuntos.

Desde ese momento me di cuenta que tener una enfermedad no me convertía en enferma. Y eso lo he vivido así siempre, y lo haré mientras pueda. Soy consciente de que a veces fuerzo la máquina y quizá no debería, pero el día que vivo es hoy y no me quito para los 70 y tantos.  Mi única diferencia con otras personas es que, en determinadas etapas, el número de veces que visito el lavabo es mayor. 

De todos modos, al hilo de forzar la máquina, es verdad que hoy soy más selectiva, y que estoy girando para priorizarme, darle importancia a lo que la tiene, y darle a mi cuerpo y mente descanso cuando lo necesitan.  Y digo estoy girando porque la etapa es de curvas y esto, emocionalmente, lleva lo suyo, pero lo voy a lograr.

¿Qué le dirías a una persona a la que acaban de diagnosticar o a la que está pendiente de un diagnóstico de enfermedad autoinmune?

Le diría que tranquilidad, que espere a saber exactamente lo que es, y que, a partir de ahí, se ponga en buenas manos para gestionar alimentación y emoción.

Me encantaría que nos hablaras de cómo es la Laura de hoy, cómo te enfrentas a la vida y qué papel le darías a la alimentación y a las emociones en un caso como el tuyo.

Laura hoy domina la alimentación, la dieta paleo me vino bien desde el principio. Tengo un dilema con el tema de la proteína animal y me gustaría poder llegar a ser vegetariana y tomar solo huevo. No sé si lo lograré, porque el caldo de huesos es medicina. Iré tanteando.

En el plano emocional, estoy en una etapa de cambios, como te he dicho. No es fácil, en realidad, darle la vuelta a tu vida con 36 años, pero es necesario. Los niños crecen y yo tengo claro que no quiero ver pasar la vida detrás de una pantalla de ordenador picando facturas o estudiando ahorro fiscal. De repente me sentí como una recaudadora de un estado corrupto, y mi filosofía y, por tanto, labor en la vida, la considero mucho más positiva para la salud y para el planeta, y más tranquila, más zen. 

Esto me recuerda que con 17 años yo quería estudiar periodismo, y ahí ya dejé que las expectativas de los demás estuvieran por encima de mí: “Tú vales para estudiar”. “En periodismo hay mucho intrusismo”. “Con esas notazas es mejor derecho-ADE”. “No quiero que te vayas a Madrid”. No puedo decir que me arrepienta, cada uno de mis pasos me ha traído a donde estoy, y me siento orgullosa de mí misma. Además, disfruté mucho de DADE y mis años universitarios, pero… sencillamente son los vientos de cambio, y tenían que llegar.

Supongo que cuando tenga el negocio establecido y todas las incertidumbres vayan aminorando, mi estabilidad emocional volverá. En estos momentos no me es fácil la gestión, y me considero una persona con bastante inteligencia emocional, pero la circunstancia tiene su miga.

Háblanos de @laurasinrefinar. ¿De dónde surgió este bonito, colorido y no dudo que delicioso proyecto y hacia dónde se dirige?

Me animaron a poner el blog, porque compartía algún plato en páginas de Facebook de la Thermomix, sobre todo mi amiga Lara. De ahí llegó Instagram, luego la pandemia, mi despertar emocional y la idea de negocio.

He de dar gracias infinitas a mis amigas Cris y Lara, sin ellas no estaría aquí o no en las mismas condiciones. También  a todas las marcas que me han apoyado desde muy prontito, especialmente a Alfonso de @oleum.12. Y, por supuesto, a las personas que se han ido sumando a la familia de Sin Refinar, haciéndome ver que te puedes sentir más apoyada y valorada por personas que no conoces físicamente, que por otras que teóricamente están cerca.

GRACIAS. Quizá ese sea el kit de la vida, dar las gracias por un día más y por todo lo que te brinda.


Agradezco muchísimo a Laura habernos regalado este ratito de lectura y habernos también ayudado a entender cómo su colitis ulcerosa no la ha parado en ningún momento para llegar hasta donde los vientos la han llevado.

Para saber más de Laura, podéis ir a su Instagram @laurasinrefinar, donde comparte muchas recetas.

Isabel es la persona detrás de Qué hay en mi plato. Es graduada en Traducción e Interpretación inglés/alemán/español y también es especialista en Dietética y Coaching Nutricional con enfoque hacia las enfermedades autoinmunes. Su principal objetivo es restaurar la microbiota y la salud digestiva. Tras su diagnóstico en Permeabilidad Intestinal y sus síntomas de Síndrome del Intestino Irritable, sumado a amenorrea hipotalámica funcional, Isabel inició un viaje a través del Protocolo Autoinmune Paleo y un estilo de vida saludable que mejoró su condición en casi un 100%, revirtiendo casi todos los síntomas. Su objetivo ahora es poder compartir toda la información de la que dispone como paciente empoderada para que más personas puedan beneficiarse de ello y mejorar su calidad de vida a través de una alimentación y hábitos de vida saludables.

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