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El Protocolo Autoinmune

Tal y como cuenta Sarah Ballantyne en su blog The Paleo Mom, las enfermedades autoinmunes son una epidemia en nuestra sociedad actual. La predisposición genética para desarrollar una enfermedad autoinmune tiene mucho que ver, pero más tiene que ver el ambiente en el que vivimos (el 75% para ser exactos según la doctora Amy Myers, frente al 25% que supone la carga genética), nuestra dieta y nuestro estilo de vida. De hecho, los expertos ya están reconociendo que hay ciertos factores que son clave en el desarrollo de una condición autoinmune. Así que si la elección que hacemos sobre nuestra alimentación y estilo de vida es el desencadenante, esto significa que somos capaces de gestionar y revertir las enfermedades autoinmunes simplemente cambiando lo que comemos y nuestro ritmo de vida, descanso, actividad y niveles de estrés.

Hay más de cien enfermedades autoinmunes reconocidas y muchas más cuyo origen se sospecha que es autoinmune. La causa de todas las enfermedades autoinmunes es la misma: nuestro sistema inmunológico, el cual se supone que nos protege de la invasión de microorganismos, se vuelve contra nosotros y empieza a atacar nuestras proteínas, células y tejidos. Qué proteínas, células y tejidos ataque, determinará la condición autoinmune y sus síntomas.

Fuente: The Triple Mint Misfits
Traducción: Qué hay en mi plato

¿Pero cómo es posible que nuestro sistema inmunológico se confunda tanto que empiece a atacar al propio cuerpo? Pues parece que la autoinmunidad o habilidad del sistema inmune para «atacarnos» es un accidente bastante común. De hecho, alrededor del 30% de las personas miden sus niveles de anticuerpos en sangre alguna vez en su vida. Es más, este «accidente» es tan común que nuestro sistema inmunológico tiene varios mecanismos de seguridad para identificar una autoinmunidad y suprimirla. Lo que ocurre en una enfermedad autoinmune no es solo el accidente de la autoinmunidad, sino también el fallo del mecanismo de seguridad del sistema inmune, la estimulación de este sistema para atacar, y la posterior reparación de las células y los tejidos dañados del cuerpo que manifiestan síntomas de enfermedad.

Esta convergencia de eventos que culmina en una enfermedad autoinmune es el resultado de la interacción entre los genes y el ambiente en el que vivimos, una tormenta perfecta de factores que hacen que el sistema inmunológico sea incapaz de distinguirse a sí mismo del invasor.

El Protocolo Autoinmune, normalmente conocido como AIP por sus siglas en inglés (Autoimmune Protocol) es una potente estrategia que usa la dieta y el estilo de vida para regular el sistema inmune, poner fin a aquello que está atacando y darle la oportunidad al cuerpo para sanarse.

¿Qué es el Protocolo Autoinmune (AIP)?

El Protocolo Autoinmune (AIP) es un enfoque complementario para el manejo de las enfermedades crónicas centrado en proporcionar al cuerpo los recursos nutricionales requeridos para la regulación inmune, la salud intestinal, el balance hormonal y la recuperación de los tejidos, mientras se elimina de la dieta y el estilo de vida aquello que promueve la inflamación. La dieta AIP ofrece una alimentación equilibrada y completa y elimina los alimentos procesados y refinados y las calorías vacías. El estilo de vida AIP potencia el descanso óptimo y suficiente, el manejo del estrés y la actividad física, importantes fuentes para la inmunomodulación.

Los alimentos se pueden dividir en dos tipos: aquellos que promueven la salud (los que nutren) y aquellos que minan la salud (los que inflaman). Algunos alimentos son claros ganadores en dietas que promueven la salud porque tienen miles de beneficios y muy pocos (o ningún) elemento que nos debilite (un buen ejemplo de estos «súperalimentos» son las vísceras, el pescado y muchas de las verduras). Otros alimentos son, sin embargo, todo lo contrario, porque apenas tienen ingredientes que promuevan la salud y sus compuestos son más bien problemáticos (como, por ejemplo, el gluten que contienen los cereales, los cacahuetes y muchos productos provenientes de la soja). Pero muchos de estos alimentos se encuentran entre estos dos extremos. Los tomates, por ejemplo, tienen algunos nutrientes buenos, pero también contienen algunos elementos que son capaces de estimular el sistema inmune y que están siendo investigados para usarlos en vacunas como adyuvantes. La mayor diferencia entre el Protocolo Autoinmune y otras dietas que se enfocan en los nutrientes primero mientras consideran cuál es el desencadenante de la inflamación es la línea que dibujamos entre los alimentos «permitidos» y los «no permitidos», de manera que podamos obtener más elementos que promueven la salud y dejar de lado aquellos que suponen un detrimento. Aquellas personas que normalmente son bastante saludables pueden tolerar alimentos menos beneficiosos que los que no lo son. Puedes pensar que el Protocolo Autoinmune es una versión más «tiquismiquis» si la comparamos con otras dietas basadas en evidencias científicas. AIP solo acepta aquellos alimentos que son claros ganadores.

Como tal, el Protocolo Autoinmune hace mucho hincapié en los alimentos más nutricionalmente densos, y elimina alimentos que en otras dietas también saludables suelen estar permitidos, pero que tienen algunos compuestos que quizá estimulen el sistema inmune o dañen el intestino de alguna manera, como podrían ser las verduras solanáceas (tomates, patatas, pimientos, etc.), huevos, frutos secos, semillas y alcohol. El objetivo del Protocolo Autoinmune es darle al cuerpo un aluvión de nutrientes, mientras que evita al mismo tiempo todos aquellos alimentos que puedan contribuir a la enfermedad (o que, al menos, puedan estar interfiriendo en el proceso de sanación).

AIP es una dieta cuya estrategia es la eliminación, suprimiendo los alimentos que probablemente van a suponer un retroceso en la cura de la enfermedad. Pasado un tiempo, muchos de estos alimentos excluidos, especialmente aquellos que tienen algún valor nutricional, a pesar de contener también algunos compuestos potencialmente dañinos (aunque no sean muchos), se reintroducen. AIP no es para siempre, sino que es como una caja de herramientas llena de estrategias para entender cómo el cuerpo reacciona ante la comida, el estilo de vida y el ambiente y los métodos que nos han sido dados para sanar.

AIP también tiene un enfoque holístico que no solo incluye una dieta, sino que también se centra en los factores del estilo de vida como importantes moduladores de la función inmune, la salud digestiva y el equilibrio hormonal. Por eso se enfoca mucho en la importancia de dormir bien, manejar el estrés y vivir una vida activa (sin abusar del entrenamiento). Estos tres factores en el estilo de vida son esenciales para la salud digestiva, ya que influyen directamente en el microbioma intestinal. El estrés crónico y el exceso de actividad física también incrementan la permeabilidad intestinal. El descanso, el estrés y la actividad son fundamentales para regular la salud hormonal. Por ejemplo, la sensibilidad a la insulina está más influenciada por estos factores que por la dieta. Y lo que es más importante, la función inmunológica está directamente conectada con el estilo de vida. La inflamación se desencadena cuando no se duerme bien, se siente estrés, se lleva una vida sedentaria o se abusa del ejercicio físico. Incluso los aspectos reguladores del sistema inmune están más activos cuando se duerme, y la calidad del sueño está enlazada al estrés. Además, hay una evidencia latente de que conectar y comunicarse con las personas, así como pasar tiempo en la naturaleza también contribuyen a la mejora del sistema inmune.

Brevemente, es pertinente añadir que AIP tiene ahora el apoyo de la evidencia científica. En un estudio de 2017 (en inglés), 15 pacientes con Enfermedades Intestinales Inflamatorias fueron expuestos al Protocolo Autoinmune durante 3 meses aproximadamente. A las 6 semanas, ya habían mejorado y el 73% remitió todos sus síntomas. En un estudio similar en 2019 (en inglés), 15 mujeres con hipotiroidismo de Hashimoto se enfrentaron al Protocolo Autoinmune durante el mismo tiempo, 3 meses aproximadamente. Todas sintieron una mejoría significativa de sus síntomas y sus niveles de proteína C-reactiva bajaron considerablemente.

Un gran número de profesionales, especialmente aquellos especializados en medicina funcional e integrativa, recomiendan a sus pacientes seguir AIP por su eficacia ya demostrada con evidencias científicas. De hecho, hay estudios clínicos que se están llevando a cabo para cuantificar la mejora en determinadas enfermedades autoinmunes siguiendo el Protocolo Autoinmune por un periodo de tiempo corto (entre estos estudios, se incluyen los que se hacen sobre la tiroiditis de Hashimoto). Conforme se publican más estudios y pruebas médicas, aumenta la atención que se ha de prestar a la dieta y al estilo de vida, no como un abordaje para el manejo de las enfermedades autoinmunes, sino como un tratamiento de primera línea en cualquier patología.

¿Cómo funciona el Protocolo Autoinmune?

El Protocolo Autoinmune funciona de manera que se centra en cuatro grandes áreas clave como colaboradoras importantes en enfermedades crónicas y autoinmunes. Recogiendo los resultados de más de 1200 estudios científicos, estas recomendaciones dietéticas y hábitos de vida tienen como objetivo lo siguiente:

1. Densidad nutricional

El sistema inmune (en realidad, todos los sistemas del cuerpo) requiere un conjunto de vitaminas, minerales, antioxidantes, ácidos grasos esenciales y aminoácidos para funcionar con normalidad. Las deficiencias y desequilibrios de micronutrientes juegan un papel clave en el desarrollo y la progresión de las enfermedades autoinmunes. Centrándonos en consumir los alimentos más nutricionalmente densos permite un aporte extra de micronutrientes para corregir las deficiencias y desequilibros, apoyando así la regulación del sistema inmune, el sistema hormonal, los sistemas de detoxificación y la producción de neurotransmisores. Una dieta nutricionalmente densa aporta, además, los ladrillos que el cuerpo necesita para reparar los tejidos dañados.

2. Salud digestiva

La disbiosis intestinal y la permeabilidad intestinal son importantes moderadores en el desarrollo de una enfermedad autoinmune. Los alimentos que se recomiendan en AIP ayudan al crecimiento de niveles y variedades saludables de microorganismos. Se evitan los alimentos que irritan o dañan la barrera intestinal, mientras que se promueve la ingesta de alimentos que ayudan a restaurar la función de esa barrera y ayudan, también, en el proceso de sanación. El Protocolo Autoinmune también destaca aquellos factores del estilo de vida que ejercen una fuerte influencia sobre la barrera intestinal y la composición de la microbiota. Debido a la relación que hay entre salud digestiva y función inmune, reparar la barrera inestinal y el microbioma son precursores necesarios para la curación.

Fuente: Rennie.co.uk

3. Regulación hormonal

Lo que comemos, cuándo y en qué cantidad afecta a una variedad de hormonas que interactúan con el sistema inmune. Cuando los factores dietéticos (como comer demasiada azúcar o picotear entre horas en lugar de hacer comidas más grandes y espaciadas en el tiempo) desequilibran estas hormonas, el sistema inmune se ve directamente afectado (es decir, estimulado). La dieta del Protocolo Autoinmune está diseñada para promover la regulación de estas hormonas, equilibrando así el sistema inmune. Estas y otras hormonas esenciales que impactan al sistema inmune también se ven profundamente afectadas por la cantidad de tiempo que dormimos, lo mucho o poco que estamos en el exterior, qué y cuánta actividad física practiquemos y lo bien o mal que manejamos nuestros niveles de estrés.

4. Regulación del sistema inmunitario

La regulación inmunitaria se consigue restaurando una diversidad y cantidad saludables de microorganismos intestinales, sanando la función de la barrera intestinal, proporcionando cantidades suficientes de micronutrientes y regulando las hormonas clave que están relacionadas con el sistema inmune. La dieta y el estilo de vida AIP proporcionan tanto los recursos como la oportunidad para esta regulación inmunitaria que, combinada con la restauración de los tejidos, produce una reducción importante de los síntomas.

La inflamación es un factor clave en todas las patologías crónicas, y este es un área donde los alimentos que comemos pueden marcar la diferencia. En algunos casos, un sistema inmune que no se regula adecuadamente por sí mismo puede causar la enfermedad de forma directa. En otros casos, la inflamación es simplemente un elemento de la enfermedad o un factor colaborador de cómo hemos llegado a enfermarnos (la idea es que siempre hay un protagonista y un problema). Esto significa que reduciendo la inflamación y dando al sistema inmune los recursos que necesita, así como la oportunidad de que se regule por sí mismo, puede ayudar en cada una de las enfermedades crónicas. Esto es importante porque la inflamación tiene mucho que ver con lo que comemos, cómo dormimos, cómo de estresados estamos y cómo de activos somos. Y esto es por lo que una enfermedad crónica puede responder de manera positiva cambiando la dieta y el estilo de vida.

La alimentación tiene un potencial terapéutico para cada enfermedad crónica, pero esto no es lo mismo que decir que la comida puede curarnos. Dependiendo de la enfermedad a la que nos enfrentamos, por cuánto tiempo la tenemos, cómo de grave es y cuáles son los factores de desviación, así serán los cambios que debamos hacer en la alimentación para poder remitir la enfermedad, disminuir su progreso o simplemente mejorar la calidad de vida. Cualquiera de estos tres son éxitos que celebrar. Una buena alimentación no sea quizá el milagro que esperas, pero sin duda es muy poderosa.

Conforme adoptamos el Protocolo Autoinmune, las elecciones que hacemos sobre nuestra alimentación se van enfocando en consumir nutrientes que ayudan en el proceso de sanación. Se trata de elegir alimentos que proporcionan a nuestro cuerpo lo que necesita para parar de atacarse a sí mismo, reparar los tejidos dañados y volver a estar sanos. Consumir proteínas, carbohidratos y grasas para tener un metabolismo normal, construir nuevos tejidos y producir hormonas, proteínas importantes y moléculas señalizadoras; y todo el arsenal de vitaminas liposolubles e hidrosolubles, minerales y antioxidantes para bajar los niveles de inflamación, regular el sistema inmune y promover el funcionamiento normal de todos los sistemas del cuerpo.

REFERENCIAS

Este texto es una traducción aproximada del artículo What is the Autoinmune Protocol? de la doctora Sarah Ballantyne escrito en su blog The Paleo Mom.

Si deseas obtener más información, no dudes en hacer clic en estos enlaces, los cuales te llevarán directamente a los datos y conocimientos originales compartidos por la doctora en inglés.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD

La información aquí contenida es una traducción aproximada de los datos recabados en las páginas cuyos enlaces aparecen en el apartado de «Referencias». La creadora de este contenido queda libre de toda responsabilidad en cuanto a posibles errores en el texto. Además, pone al conocimiento del lector o lectora el hecho fundamental de que la creadora original de este contenido en inglés está al tanto de esta traducción.

Isabel es la persona detrás de Qué hay en mi plato. Es graduada en Traducción e Interpretación inglés/alemán/español y también es especialista en Dietética y Coaching Nutricional con enfoque hacia las enfermedades autoinmunes. Su principal objetivo es restaurar la microbiota y la salud digestiva. Tras su diagnóstico en Permeabilidad Intestinal y sus síntomas de Síndrome del Intestino Irritable, sumado a amenorrea hipotalámica funcional, Isabel inició un viaje a través del Protocolo Autoinmune Paleo y un estilo de vida saludable que mejoró su condición en casi un 100%, revirtiendo casi todos los síntomas. Su objetivo ahora es poder compartir toda la información de la que dispone como paciente empoderada para que más personas puedan beneficiarse de ello y mejorar su calidad de vida a través de una alimentación y hábitos de vida saludables.

5 comentarios

  • Carmen

    Genial la iniciativa de traducir a la Dra Ballantyne. Muchas felicidades por la iniciativa y muchas gracias por el esfuerzo que supone. Sin duda va a permitir el acceso a una magnífica fuente de información a muchas personas. Bravo.

    • Qué hay en mi plato

      ¡Hola, Carmen!
      Muchísimas gracias por tu mensaje y por tu apoyo.
      Efectivamente, espero que este esfuerzo que quiero hacer ayude a muchísimas personas. 🙂
      ¡Un abrazo!

  • Marianella

    ¡Hola! Lo que no me queda claro es si hay que mantener esa alimentación para siempre o si, después de un tiempo, la enfermedad remite y se puede volver a comer normal: sano pero de todo tipo de alimentos. ¡Gracias!

    • Qué hay en mi plato

      ¡Hola, Marianella!
      Muchas gracias por tu pregunta. Sin duda es muy recurrente tener esta duda.
      Es algo que explico en mi profundidad en mi curso «Las claves del Protocolo Autoinmune», ya que AIP no es para siempre, sino que sirve para «resetear» la salud, sanear el intestino, remitir síntomas y seguir adelante con unos pasos de reintroducción para entender qué tolera y qué no tolera nuestro cuerpo, es decir, saber qué podría volver a despertar la enfermedad y qué podría hacernos sentir bien.
      ¡Espero haber aclarado tu duda! Cuéntame si no 🙂
      Te dejo el enlace del curso, por si quieres echarle un vistazo:
      https://www.hotmart.com/product/las-claves-del-protocolo-autoinmune/X50118501X
      Un beso,
      Isa

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